¿Y los convenios?


APARECEN, DESAPARECEN, LOS PADECEMOS, NOS MARCAN, DEFINEN EL HUMOR DE NUESTROS DIAS Y EL DESTINO DE NUESTRA PROFESION.
LOS CONVENIOS, ESOS ACUERDOS ENTRE NOSOTROS Y LOS OTROS, QUE SON UN ENIGMA DIFICIL DE COMPRENDER

Para la Real Academia Española la cuestión es simple:

Convenio. (De convenir). 1. m. Ajuste, convención, contrato entre partes que se obligan sobre materia o cosa determinada, y a cuyo cumplimiento pueden ser compelidas. Convenio colectivo. 1. m. Acuerdo vinculante entre los representantes de los trabajadores y los empresarios de un sector o empresa determinados, que regula las condiciones laborales.

Para los farmacéuticos no resulta tan claro.
Los convenios en nuestra profesión han definido fenómenos como las asimetrías regionales, la concentración y nuestros honorarios (en el caso de los colegas en hospitales, droguerías, instituciones, industria o en relación de dependencia, por ejemplo).

También definen nuestros honorarios en la farmacia.
Cada convenio que firma una institución farmacéutica con una prepaga o una obra social, define nuestra prestación, nuestra carga administrativa y cuanto cedemos de nuestros honorarios por atender a sus pacientes.

La célebre "bonificación" no es más que una parte de nuestro honorario que cedemos a cambio de las bondades que nos traen los miles de beneficiarios de esa obra social o prepaga ( es una ironía, claro).

¿Quienes firman los convenios que nosotros debemos cumplir?
Nuestras autoridades farmacéuticas de turno y los representantes de la otra parte (que cada vez son más emisarios de la Industria Farmacéutica).

¿Con quienes consultan sobre las condiciones de estos convenios?
Con los asesores de nuestras autoridades farmacéuticas de turno y los representantes de la otra parte (que cada vez son más emisarios de la Industria Farmacéutica).
A veces también lo discuten entre algunas de las autoridades farmacéuticas.

¿Que dicen estos convenios?
Pocas veces se sabe, tradicionalmente han sido documentos Top Secret.
Desde hace años los dirigentes dicen que están a disposición. Para eso se debe pedir audiencia y leerlo in situ, sin sacar copias, ni apuntes por cuestiones de seguridad institucional, aunque parece que estos requisitos están cambiando.

¿Por qué no se discuten con todos los farmacéuticos?
Según algunos dirigentes "...porque no se puede llevar todo a una estado asambleario, porque la gente se masifica y piden cosas que estando solos no pedirían y que no concederían si les toca decidir en soledad".

Sucede también que algunos mortales no alcanzamos a entender las elevadas razones que enarbolan algunos de nuestros dirigentes, por eso nos resulta tan complejo ver donde está la racionalidad de atender la Resolución 337 de PAMI, o el PROFE, por ejemplo.

Como extensión del servicio asistencial público no deberíamos elegir por conveniencia, tenemos un compromiso profesional como agentes sanitarios y merecemos un honorario acorde por esa prestación.

Pero no todos podemos elegir.

Claro que para poder acompañar el ritmo del mercado todos deberíamos tener una capacidad de financiamiento difícil de lograr, y que a veces conseguimos con algunos acuerdos aislados con nuestras droguerías.

Nos imponen una condición que no podemos atender, pero si no atendemos perdemos volumen de ventas y peligra la farmacia.

¿Cuáles son los argumentos para firmar esos convenios?
La mayoría de las veces nos dicen que si no los firmamos lo toman las cámaras o que los colegas se cortan solos y terminarán adhiriendo por afuera del Colegio.

¿Que deberíamos hacer?
Comencemos por cambiar los términos en los cuales firmamos los convenios y que antes de firmar las autoridades consulten con sus colegiados si están en condiciones económicas de poder sostener la prestación de lo contrario están tomando obligaciones comprometiendo un capital ajeno.

Los convenios que actualmente mantiene el Colegio de farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires tienen renovación automática una vez que se han cumplido los plazos firmados y nunca, hasta ahora se ha rescindido el acuerdo para discutir nuevas condiciones de prestación.

Los farmacéuticos deberíamos exigir a nuestras autoridades que renegocien esos acuerdos y nos permitan revisar las condiciones en las cuales los tendremo que atender.

El temor a perder la prestación exclusiva de esos acuerdos no puede ser mayor a la preocupación que deberían tener nuestros dirigentes por la futura sustentabilidad económica de las farmacias que representan.

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